Gremio apunta a tener 50.000 beneficiarios y manejar montos por US$ 4.500 millones.
El principal desafío que se plantea la asociación para este año es que tanto las PYME como los bancos conozcan sus productos.
Seguir creciendo y consolidarse. Ese es el objetivo que tiene trazado para este año la Asociación de Sociedades de Garantías Recíprocas (Asigar), de tal manera de alcanzar para 2015 a más de 50.000 beneficiarios entre la micro, pequeña y mediana empresa, lo que equivaldría a una industria de US$ 4.500 millones. Esto representa un incremento de más de cinco veces el número de PYME beneficiadas y más de trece veces los montos.
Por ello el principal foco para este año, según el presidente del gremio, Luis Andrés Maturana, estará en dar a conocer los beneficios que tiene el uso del certificado de garantías recíprocas como instrumento de bancarización.
Hasta ahora, el principal problemas que han enfrentado las Sociedades de Garantías Recíprocas (SGR) es, principalmente, la reticencia de la banca a operar con estos certificados. En un principio los bancos consideraban que las SGR eran competencia, pero Maturana desecha este concepto: “Las sociedades de garantías recíprocas son una ayuda para la banca”, asegura el dirigente gremial, ya que a través de ellas los bancos captan nuevos clientes entre las PYME y fidelizan a los actuales.
Beneficio para las empresas
Las PYME, por su parte, se ven beneficiadas en su acceso a créditos tanto de capital como de financiamiento a más largo plazo, ya que los certificados “mejoran las condiciones tanto en materia de tamaño del crédito como en los plazos, y especialmente en las tasas”, señala Maturana.
Estadísticamente, solicitar un crédito con un certificado de garantía reciproca ha significado una reducción en dos puntos en la tasa anual de interés del préstamo. Pero, a pesar de que el negocio sería positivo para todos los participantes, sólo dos de los principales bancos del país – Santander y Corpbanca – participan en esta industria con cerca del 50% del mercado, disgregado entre bancos de mediano tamaño y algunas cooperativas.
Cabe destacar que en España el negocio de garantías recíprocas existe hace veinte años, abarcando a cerca de 40% de las PYME de ese país.
El funcionamiento del negocio
Frente a las dificultades que tienen las PYME para acceder al sistema bancario, en especial al crédito, las SGR se constituyen como un intermediario para que las empresas consigan mejores condiciones frente a una institución financiera. Esto se logra con la emisión de un certificado de fianza o de garantía, mediante el cual se asegura al acreedor de la empresa que, en el caso que no se cumpla con la obligación, la SGR lo hará sin posibilidad alguna de excusarse.
Las SGR deben contar con los recursos necesarios para responsabilizarse de las obligaciones que se derivan de los certificados otorgados, a través un capital obligatorio exigido por ley 20.179 de 2007 y fondos entregados por Corfo. Por su parte, las SGR reciben de las empresas a las cuales afianzan sus obligaciones, garantías por el período de duración del crédito obtenido por la PYME.
La otra modalidad con la que operan las SGR es a través del cobro de comisiones y la formación de cooperativas en conjunto con las compañías afianzadas.
Fuente:
José Manuel Duarte, Diario Financiero |